A pesar del resfriado, de los dolores de piernas y del frío matinal cumplimos el objetivo de bajar el tiempo realizado en la Maratón anterior, que ha sido superado en 16 minutos.
No está nada mal para unos trabajadores de la vida.
El tiempo empleado fué de 3 horas, 42 minutos.
El ritmo hasta el km 30 fué a una media de 5. A partir de aquí comienzan los dolores en las rodillas, los calambres en los gemelos y hay que ir rezando para que no vuelvan. Se cambia de forma de correr para consumir lo menos posible y ahí es donde empieza el verdadero maratón. Piensas que narices haces ahí pero enseguida te lo quitas de la cabeza y ten concentras solo pensando en la meta final, en el triunfo, en que los campeones nunca bajan los brazos y que la recompensa está por llegar.
Realmente, tampoco sufrimos tanto para lo que habíamos entrenado y ya estamos pensando en la próxima que será, muy posiblemente, la de Madrid dentro de 2 meses.
En cuanto a la organización, vamos a denominarla como "flojilla" y los abituallamientos como "nefastos". Hasta el Km 15 no había bebida isotónica y te la daban en vasos¡¡¡¡. He tenido que "robar" botellas de Powerade para poder beber.
¿Quién puede beber en un vaso cuando llevas 30 km en las piernas?
No habían esponjas en todo el recorrido, ningún tipo de fruto seco, naranja ... En fín, que la organización se tendría que poner las pilas y pensar que esto no es "solo" para ganar dinero sino que hay que dar un mejor servicio a los ciudadanos deportistas.
Dar las gracias a mi mujer por aguantarme y acompañarme en todo este periplo, a mi compañero de carrera y amigo que es todo un campeón y a los amigos que vinieron a vernos.
A todo MUCHAS GRACIAS y animaros para correr alguna distancia.
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